El Necronomicón es un libro ficticio creado por el escritor H. P. Lovecraft en donde se narra la historia de unos seres extraterrestres que gobernaron la Tierra en el pasado y que algún día regresarán. También guarda rituales mágicos y profecías. La etimología de la palabra daría un significado similar a "de lo relativo a las leyes de los muertos". De hecho, la frase más citada de este libro ficticio es:
"Que no está muerto lo que yace eternamente, y con los eones extraños incluso la muerte puede morir"
Ahora, un "Gestionomicón" vendría a ser el tratado definitivo sobre "lo relativo a las leyes de la gestión". ¿Podría existir realmente algo así? Muchos creen que sí. Por ejemplo, en dirección de proyectos tenemos el PMBOK, considerado por bastantes como LA guía de dirección de proyectos. Otros tantos dirán lo mismo de PRINCE2. En gestión de operaciones tenemos a ITIL, ISO 9000/2001, COBIT, eSCM, etc., las cuales cubren áreas distintas de conocimientos. Existe al parecer un permanente mercado para el siguiente Gestionomicón definitivo, lo cual podría indicar que aún no ha sido escrito, por mucho que les duela a algunos. Esta tendencia se puede estar alimentando de la naturaleza humana por disminuir la complejidad de las cosas y generalizar, lo que nos lleva a confiar de manera ciega en "balas de plata" a nuestros problemas.
Como señala Bjarne Stroustrup en su artículo "What Should We Teach New Software Developers? Why?" (vía Barrapunto), la mayoría de empresas de hoy en día tienden a buscar soluciones rápidas, económicas y a corto plazo, lo cual les ocasiona dificultades para manejar sucesos improbables de alto impacto (o "cisnes negros" como los llama Taleb) como la reciente crisis financiera. Bueno, para ser sinceros, la aplicación de las guías y metodologías arriba mencionadas no es ni rápida, ni económica, ni su impacto es a corto plazo, pero comparten una característica: dan la sensación de estar protegidos a quien las usa, por lo que se baja la guardia.
Al parecer, un Gestionomicón es tan ficticio como un Necronomicón. Al menos por ahora.

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